Una recomendación de Gramsci: más estudio y menos tertulias políticas

23 noviembre 2014

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En estos tiempos de tanta tertulia política, con las que he perdido tanto tiempo, creo que es conveniente buscar orientación en las palabras que Antonio Gramsci escribió criticando el libro de Bujarin: La teoría del materialismo histórico. Manual popular de sociología marxista:

 

«…las referencias a los grandes intelectuales son fugacísimas. Se plantea la cuestión de si no sería conveniente, al contrario, referirse tan sólo a los grandes intelectuales adversarios y dejar de lado los secundarios, los simples repetidores de frases hechas. Se tiene la impresión de que sólo se quiere combatir a los más débiles y luchar contra las posiciones menos sólidas (o peor defendidas por los más débiles) para obtener fáciles victorias verbales (puesto que no se puede hablar de victorias reales). No quiere decirse que exista semejanza entre el frente ideológico y el frente político-militar (en todo caso, la semejanza es formal y metafórica). En la lucha política y militar puede convenir la táctica de atacar los puntos de menor resistencia para poder asaltar el punto más fuerte con el máximo de fuerzas disponibles, después de haber eliminado los auxiliares más débiles, etc. Dentro de ciertos límites, las victorias políticas y militares tienen un valor permanente y universal y el objetivo estratégico se puede alcanzar de modo decisivo con efectos generales para todos. En cambio, en el frente ideológico la derrota de los secuaces menores tiene una repercusión insignificante; hay que luchar contra los más eminentes. De otro modo, se confunde el periódico con el libro, la pequeña polémica cotidiana con la labor científica; hay que abandonar los secuaces menores a la infinita casuística de la polémica periodística.

Una ciencia nueva alcanza la prueba de su eficiencia y de su vitalidad fecunda cuando demuestra que sabe enfrentarse con los grandes campeones de la tendencias opuestas, cuando resuelve con medios propios las cuestiones vitales que éstos han planteado o demuestra perentoriamente que estas cuestiones son problemas falsos».

 

La cita corresponde al libro La política y el Estado moderno. A mí me parece perfectamente trasladable a la investigación jurídica. Mientras tanto, voy a intentar dejar de ver las tertulias y aprovechar ese rato para leer.


Los medios de comunicación como parte de la clase dirigente: Eduardo Inda en la entrevista a Ada Colau

27 septiembre 2014

En su reciente libro, The Establishment Owen Jones plantea que los medios de comunicación son una pieza clave de la clase dirigente. Esta cuestión es analizada en el capítulo tercero, titulado «Mediaocracy». Para Owen Jones, los medios de comunicación juegan un papel crucial dentro de la clase dirigente británica. Son máquinas de hacer lobby político a favor de los intereses de los propietarios de los medios. Y popularizan para una audiencia masiva las ideas y políticas de la clase dirigente. Ni siquiera se libra la BBC, a la que califica como portavoz (mouthpiece) de la clase dirigente.

Una de las cuestiones que señala es la deshonestidad con la que actúan los medios de comunicación. Utilizan casos extremos para extender prejuicios sobre determinados sectores de la sociedad, cuando no se inventan directamente la información. Los medios de comunicación también pueden realizar afirmaciones extremistas que los partidos políticos no se atreverían a hacer, pero que de esta forma se introducen en el debate público.

Esto último me parece que se ha ejemplificado perfectamente en la entrevista a Ada Colau en La Sexta Noche, con la actuación de Eduardo Inda (es el video del principio). A través de sus preguntas-opinión ha afirmado que los escraches son «violencia psicológica». (Eso –dice Inda– “según los expertos”; que vete a saber qué expertos serán cuando ningún juez ha considerado que era un delito participar en un escrache). Por otro lado le ha preguntado a Ada Colau si le molestaría que le hicieran un escrache durante todo un año. Dejando caer de ese modo una idea de los escraches que no se corresponde con la realidad: no creo que ninguno haya durado más de tres o cuatro horas.

No sé si alguien se animará a escribir un libro como The Establishment (seguro que sería un éxito si se titulara La Casta). Si así fuera, también debería incluir un capítulo sobre el papel de los medios de comunicación como instrumento de la clase dirigente, en el que se recogieran las actuaciones de los periodistas de Palacio, como Eduardo Inda.

 

 


La hegemonía en acción: el caso Unilabs y Juan José Güemes

17 enero 2013

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Una de las noticias de esta semana ha sido que la empresa Unilabs ha obtenido el contrato para realizar los análisis clínicos de seis hospitales públicos, tras haber comprado la mayoría del capital de la unión temporal de empresas que tenía adjudicado el contrato. Resulta que Juan José Güemes, Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid entre 2007 y 2010, es miembro del Consejo de Administración de la empresa Unilabs desde junio de 2002. Y que, siendo Consejo de Sanidad, decidió privatizar la realización de los análisis clínicos de los hospitales públicos. Vamos, un caso más de puerta giratoria entre la empresa y la clase política, algo que se está haciendo cada vez más común.

Lo interesante del caso es que los medios de comunicación, aparatos de hegemonía según Antonio Gramsci, han colocado el centro de atención en la conducta del (ex)político, dejando totalmente al margen la actuación de la empresa. Puedo estar equivocado, pero en la poca prensa que he leído y la poca radio que he escuchado al respecto, las opiniones críticas se han limitado a censurar la conducta de Juan José Güemes. Como si la empresa Unilabs no tuviera nada que ver en el tema.

Si es una cuestión de ética, esa ética también debería alcanzar a la conducta de las empresas. Precisamente, los casos de puerta giratoria implican a dos partes, por un lado a las empresas y por otro a los políticos. Con independencia de la formación de Juan José Güemes, me parece que la razón principal por la que la empresa Unilabs le ha fichado es por su agenda, es decir, por los números de teléfono a los que puede llamar o por las puertas de la Administración pública que puede abrir. Es una cuestión más de contactos que de los conocimientos que posee; y esos contactos los tiene únicamente por haber sido Consejero de Sanidad (por plantearlo en la terminología de Pierre Bourdieu, es una cuestión más de «capital relacional» que de «capital cultural»).

En mi opinión, esta conducta empresarial es inmoral y debería ser rechazada por los ciudadanos. Al menos, deberían aportarse argumentos a la opinión pública para que pudiera debatir sobre el comportamiento de las empresas en relación con este asunto. Sobre si es un comportamiento ético de las empresas que contraten a importantes cargos políticos. El hecho de que ni siquiera se plantee el asunto demuestra la fuerza de la hegemonía de la clase empresarial.


Cómo funciona la hegemonía: un ejemplo

7 enero 2013

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Una de las tareas que me he propuesto para este año es profundizar en el estudio de la hegemonía. En concreto, los mecanismos que facilitan la formación de consensos sociales espontáneos sobre el modo en que se dirige el conjunto de la vida social. Para analizar este problema, desde el punto de vista de los de abajo, tomaré como referente las reflexiones de Antonio Gramsci. Espero que me resulte útil para analizar en qué medida el derecho es uno de esos mecanismos al servicio de la hegemonía de los de arriba.

 

Según el último barómetro de Centro de Investigaciones Sociológicas, de diciembre de 2012, l@s español@s consideran que los cinco problemas más importantes del país son: 1) el paro; 2) problemas de índole económica; 3) los políticos en general, los partidos políticos y la política; 4) la corrupción y el fraude; y 5) la sanidad. Ello según la respuesta espontánea a la pregunta «¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España?».

 

Las respuestas son interesantes, sobre todo, por los problemas que no mencionan. Me ha llamando la atención que no se haga ninguna referencia a l@s empresari@s, ni a l@s ric@s (los bancos son el principal problema para el 0,7% de los encuestados).

 

Podría echárseles muchas cosas en cara a l@s empresari@s con la detención de Gerardo Díaz Ferrán tan reciente. Por ejemplo su apuesta decidida durante tantos años por la España de charanga y pandereta, por la inversión en ladrillo en vez de en economía productiva y en investigación y desarrollo. A buen seguro que much@s de los encuestad@s han sufrido en sus carnes el incremento de su explotación, vía rebaja de sueldos, incremento de la jornada laboral, despidos colectivos en empresas con beneficios y cualquier otra medida que nuestra clase empresarial utiliza para aumentar la productividad de sus trabajador@s.

 

Qué decir de l@s ric@s. Sí, és@s a los que se les ha mantenido el régimen tributario para sus sociedades de inversión colectiva y que seguirán pagando sólo el 1 por ciento de sus beneficios, o que tienen sus dineros a buen recaudo en Suiza o en algún paraíso fiscal. És@s que se están apropiando de una parte cada vez mayor de la riqueza producida en nuestro país y que acaso no supongan ni el cinco por ciento de la población.

 

La encuesta del CIS deja bien claro quién manda aquí. Porque mientras los de arriba no sean vistos por la población como un problema, no se van a modificar sus privilegios. Lo que es más, la tendencia es la contraria, los de arriba se están enriqueciendo cada vez más a expensas de los de abajo.

 

Avance de resultados del Barómetro CIS diciembre 2012.