La hegemonía en acción: el caso Unilabs y Juan José Güemes

Gramsci 1

Una de las noticias de esta semana ha sido que la empresa Unilabs ha obtenido el contrato para realizar los análisis clínicos de seis hospitales públicos, tras haber comprado la mayoría del capital de la unión temporal de empresas que tenía adjudicado el contrato. Resulta que Juan José Güemes, Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid entre 2007 y 2010, es miembro del Consejo de Administración de la empresa Unilabs desde junio de 2002. Y que, siendo Consejo de Sanidad, decidió privatizar la realización de los análisis clínicos de los hospitales públicos. Vamos, un caso más de puerta giratoria entre la empresa y la clase política, algo que se está haciendo cada vez más común.

Lo interesante del caso es que los medios de comunicación, aparatos de hegemonía según Antonio Gramsci, han colocado el centro de atención en la conducta del (ex)político, dejando totalmente al margen la actuación de la empresa. Puedo estar equivocado, pero en la poca prensa que he leído y la poca radio que he escuchado al respecto, las opiniones críticas se han limitado a censurar la conducta de Juan José Güemes. Como si la empresa Unilabs no tuviera nada que ver en el tema.

Si es una cuestión de ética, esa ética también debería alcanzar a la conducta de las empresas. Precisamente, los casos de puerta giratoria implican a dos partes, por un lado a las empresas y por otro a los políticos. Con independencia de la formación de Juan José Güemes, me parece que la razón principal por la que la empresa Unilabs le ha fichado es por su agenda, es decir, por los números de teléfono a los que puede llamar o por las puertas de la Administración pública que puede abrir. Es una cuestión más de contactos que de los conocimientos que posee; y esos contactos los tiene únicamente por haber sido Consejero de Sanidad (por plantearlo en la terminología de Pierre Bourdieu, es una cuestión más de «capital relacional» que de «capital cultural»).

En mi opinión, esta conducta empresarial es inmoral y debería ser rechazada por los ciudadanos. Al menos, deberían aportarse argumentos a la opinión pública para que pudiera debatir sobre el comportamiento de las empresas en relación con este asunto. Sobre si es un comportamiento ético de las empresas que contraten a importantes cargos políticos. El hecho de que ni siquiera se plantee el asunto demuestra la fuerza de la hegemonía de la clase empresarial.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: