¿A qué espera el Estado para asumir la responsabilidad civil en los casos de violencia de género?

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Las personas que cometen un delito están obligadas a reparar los daños y perjuicios causados (artículo 109.1 de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal). Esta obligación de reparar el daño causado, incluye la indemnización de los perjuicios materiales y morales (artículo 110 del Código Penal).

El Estado no está obligado a indemnizar cuando se comete un delito. Ni siquiera aunque sea insolvente quien lo comete. Sin embargo, en determinados casos y de forma excepcional, el Estado asume el pago de las indemnizaciones a las víctimas de delitos. El caso paradigmático son los delitos por terrorismo.

En la actualidad, esta cuestión se regula en la Ley 29/2011, de 22 de septiembre, de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo. Esta ley establece una indemnización en casos de fallecimiento (artículo 17) y también si se producen daños personales. En última instancia, el artículo 20.1 prevé que «El Estado asumirá con carácter extraordinario el abono de las indemnizaciones correspondientes, impuestas en sentencia firme en concepto de responsabilidad civil, por la comisión de alguno de los delitos comprendidos en el ámbito de aplicación de esta Ley». Indemnizaciones que cubren los daños físicos y los psíquicos (artículo 20.2).

La cuantía máxima de las indemnizaciones previstas es la siguiente (artículo 20.4):
– Fallecimiento: 500.000 euros.
– Gran invalidez: 750.000 euros.
– Incapacidad permanente absoluta: 300.000 euros.
– Incapacidad permanente total: 200.000 euros.
– Incapacidad permanente parcial: 125.000 euros.
– Lesiones no invalidantes: 100.000 euros.

Resulta muy interesante comparar este régimen de indemnizaciones con la normativa relativa a la violencia de género. La Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género reconoce distintos derechos a las mujeres víctimas de violencia de género: el derecho a la información y al asesoramiento (artículo 18), el derecho a la asistencia integral por parte de los servicios sociales (artículo 19), el derecho a la asistencia jurídica gratuita (artículo 20), derechos laborales y de seguridad social (artículo 21), derecho a ayudas sociales (artículo 27) y derecho a la consideración prioritaria en el acceso a la vivienda (artículo 28).

Sin embargo, esta ley no prevé ningún tipo de indemnización por fallecimiento, ni por daños personales a las víctimas de violencia de género. Tampoco establece que le Estado asumirá la responsabilidad civil derivada de los delitos relacionados con la violencia de género.

En mi opinión, en los supuestos de violencia de género concurren unas circunstancias de solidaridad muy similares a las que concurren en los delitos de terrorismo. Además de tratarse de un problema con hondas raíces sociales. Las indemnizaciones contribuirían a dignificar la situación en que quedan las víctimas de violencia de género, o sus familiares cuando las mujeres son asesinadas. ¿A qué está esperando el Estado?

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