Una visión crítica de la declaración de impacto ambiental: a propósito del programa Salvados sobre el embalse de Jánovas

El programa Salvados, del 1 de noviembre de 2015, analizó la expropiación del pueblo de Jánovas, en Huesca, con el fin de que una empresa privada construyera un embalse. Al final el embalse no llegó a realizarse, debido a que la declaración de impacto ambiental fue negativa. Según la declaración: «este proyecto tendrá impactos adversos significativos sobre el medio ambiente, por lo que el órgano ambiental, a los solos efectos ambientales no considera pertinente su construcción» (os dejo al final el archivo de la declaración de impacto ambiental, sacado del BOE).

Es muy interesante la entrevista a Juan Luis Muriel, entonces Secretario General de Medio Ambiente y el cargo competente para firmar la declaración de impacto ambiental. Podéis ver la entrevista completa en los tres videos que hay al comienzo de esta entrada, que están colocados por orden.

En la entrevista se pone en evidencia el alto grado de politización (o, mejor dicho, politiquización) al que se encuentra sometido el procedimiento de evaluación de impacto ambiental, debido a los importantes intereses económicos y electorales que hay detrás. Y cómo es posible reducir el grado de exigencia de la declaración de impacto ambiental en función de esos intereses.

En mi opinión, el problema de fondo aquí es que la legislación de evaluación de impacto ambiental es una norma eminentemente procedimental, que se limita a regular el procedimiento, es decir, los pasos que hay que dar para llevar a cabo dicha evaluación. En este sentido, el preámbulo de la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de evaluación ambiental, se refiere a «la naturaleza esencialmente procedimental de la norma».

Desde el punto de vista material, la ley de evaluación ambiental es una norma con escasa densidad normativa. Lo que da lugar a una gran indeterminación sobre lo que está permitido y lo que está prohibido. La ley, en definitiva, permite políticas de diferente sentido, desde planteamientos muy exigentes con la protección del medio ambiente hasta otros que rebajen considerablemente las medias de protección ambiental. Se pone así de manifiesto que el derecho es de goma.

La historia de Jánovas tiene un final feliz un tanto amargo gracias a la integridad de Juan Luis Muriel y de uno de los técnicos del Ministerio (la amargura que queda al conocer la historia del pueblo; os recomiendo que veáis el programa completo en este enlace). Es interesante destacar que el técnico que puso su cargo a disposición, no tenía problemas en recomendar a alguien con menos escrúpulos y que modificaría la declaración de impacto ambiental. Pero, en cualquier caso, tanto el Secretario General de Medio Ambiente como el técnico, demostraron ser personas con dignidad. La dignidad que hace que uno no se arrepienta de sus actos. Al menos eso es lo que yo veo en la sorna y la tranquilidad con la que José Luis Muriel cuenta los hechos que implicaron el fin de su carrera política.

 

Declaración de impacto ambiental del proyecto Salto de Jánovas

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